Acepto tu invitación querido amigo… a Dani Acedo por Jose Martín

“Con estas palabras sólo deseo manifestar en mi nombre propio y en el de todos los socios que componen el Club la Espera de Granada, el dolor que hemos sufrido por la pérdida de Daniel Acedo, y queremos transmitir todo nuestro apoyo y cariño a su familia y amigos. Este tipo de accidentes deja  a mucha gente tocada de por vida pero, a pesar de ello, os deseamos que superéis lo antes posible la situación y os baséis en el fantástico recuerdo que Dani dejó.”

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Acepto tu invitación querido amigo…

El pasado 21 de diciembre se publicaba en un foro de whatsapp un anuncio de venta de un artículo relacionado con la pesca submarina, en concreto un fusil al que le tenía ganas desde hacía tiempo. Tras contactar con el anunciante me envió un mensaje con el número de teléfono de otra persona y me invitó a tratar el tema directamente con su propietario. Tras la pertinente conversación sobre quién se encargaba de los gastos de envío nos bastó un instante para acordar la venta.

A partir de ese momento y hasta el 21 de enero fueron numerosas las llamadas y mensajes que nos enviamos. Tras hacerle la correspondiente transferencia a modo de pago comenzó una simpática relación telefónica ya que, debido a su trabajo, no encontraba el momento de hacer el envío. No obstante, he de reconocer que ni me molestó ni me preocupaba en exceso la demora ya que cada día, y hasta que hizo el envío del fusil, me llamaba para contarme que había terminado de trabajar a las 22:00 horas.

Tras ese trato personal que nos dimos, pude encontrarme a una persona extrovertida, simpática y muy enamorada de la pesca submarina. En nuestra segunda conversación no dudó un instante en invitarme a pescar con él; me dijo: “tengo cinco metros de barca y cuando quieras te vienes, hay sitio para ti”. Reconozco que estuve tentado de decirle directamente que sí, pero advertí que su nivel era, con creces, muy superior al mío. Le contesté, tras visualizar un video de pesca suyo, que para la primavera cogería algo más de fondo físico y le acompañaría en una jornada de pesca por el Estrecho.

A pesar de ello, y visto que seguía esperando el envío del fusil, en cada llamada que me hacía para excusarse me volvía a decir: “Máquina, avísame el fin de semana que quieras venirte conmigo”.  Esa simpática forma de iniciar y concluir sus llamadas (“qué dices máquina” y “”venga máquina, hablamos”), me resultó muy agradable y cercana, denotando que detrás de esta voz había un joven agradable y buena persona, de esas que no pasan de todo.

Recuerdo perfectamente que el pasado 24 de diciembre por la tarde me envió unos mensajes para, cómo no, decirme que no había podido hacer el envío ya que seguía trabajando bien avanzada la tarde del día de noche buena. Me comentó en tono jocoso que tendría que extorsionar a su madre o a su hermana para que hicieran el paquete y lo llevaran a la agencia de transportes. Tras las pertinentes risas y varias conversaciones más, el 30 de diciembre me envió el fusil y el 4 de enero lo recibí.

He querido escribir estas palabras ya que han pasado unos prudentes días tras el fatídico 21 de enero. El compañero que me vendió su fusil era Daniel Acedo (Dani el Chiquitín o el Largo como le decían sus amigos). El sábado 21 de enero me llevé un mazazo tras leer en el grupo de whatsapp de mi club que Dani había perdido la vida en aguas de Tarifa. Me quedé petrificado, no me lo podía creer… no habíamos quedado aun para vernos. Y es que, a pesar de parecer que le conociera de toda la vida no llegamos a vernos en persona nunca.

Dani, con estas palabras sólo quiero decirte que sí, que acepto encantado tu invitación, que me encantaría ir a pescar y ocupar un lugar en tu pedazo de barca nueva. Sé perfectamente que mi respuesta llega con “fecha caducada”, pero no por eso voy a evitar el darme el gusto de hacer algo que me apetecía de veras.

Desgraciadamente los que llevamos pescando más de 30 años (tengo 41), hemos visto irse a algunos pescadores de forma inexplicable. Yo personalmente perdí a un amigo, al eterno compañero de fatigas y de afición, a un hermano para mi en el año 1998, y a día de hoy sigo sin entender lo sucedido y acordándome de él a cada instante. Recientemente un compañero del Club la Espera perdió la vida en aguas de Granada, un chaval joven lleno de vida, magnífica persona, que iba siempre acompañado de su inseparable escudero y compañero de pesca, su padre.

Esta lacra que en ocasiones va aparejada a nuestra afición es terrible y no puede continuar. Los logros alcanzados por cada vez más deportistas, alcanzando cotas en la pesca submarina impensables hace escasos veinte años, debe hacernos pensar que a partir de ciertas profundidades no se permite ni un fallo, descuido o error. Empezamos a ver como algo común que pescadores de cierto nivel no tarden mucho en pescar de 25 a 30 metros en adelante…

Con estas palabras sólo deseo manifestar en mi nombre propio y en el de todos los socios que componen el Club la Espera de Granada, el dolor que hemos sufrido por la pérdida de Daniel Acedo, y queremos transmitir todo nuestro apoyo y cariño a su familia y amigos. Este tipo de accidentes deja  a mucha gente tocada de por vida pero, a pesar de ello, os deseamos que superéis lo antes posible la situación y os baséis en el fantástico recuerdo que Dani dejó.

Amigo Dani, creo que esta carta abierta era la mejor forma de decirte que me hubiera encantado ir a pescar contigo y haberte conocido personalmente. Siento no haberlo dicho antes.

Hasta siempre compañero…

José Martín 

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